Tuesday, May 15, 2007

DIVAGACIÓN



La decisión final y la historia de las migajas sobre la mesa. Hay palabras adecuadas como bermellón o sincronía. Los pasos apresurados del verano y la luz que forma caras en el piso. Había soñado con la selva brasileña y al mirarse las manos descubrió fragmentos de lluvia y de animales. El olor de las gardenias llegó hasta las nubes; el acento del polvo picaba en la nariz y al primer estornudo se formó una multitud jugando a las cartas. Libros circulares, preguntas impregnadas de anís, escondidas en los armarios, esperando fermentar en largas espirales de absenta. Las butacas vacías y una película en technicolor, subtitulada en un idioma antiguo. Concederás permiso a las hormigas, los vagabundeos serán como erratas dejadas a propósito: cantos de estima y juegos de luces. Alguna vez intentaste hablar con una roca, le contaste de los sábados, de aquel maniquí que te miraba todas las noches. Por un momento te sentiste cazador de focas y el frío llegó a los dedos y provocó efectos tumescentes. Un hielo, dos pájaros grises y verdes. Sientes aleteos en la garganta. El silencio es un animal manchado de humedad y la tristeza es el frágil esqueleto de un paraguas. Apagas la llama de la candela. Dibujas un hoyo negro con los dedos. Es tan fácil cambiar el nombre de las calles. En el desconcierto se perfila una. Cierras los ojos y comienza el regreso.

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