Sunday, May 20, 2007

Catalina la dulce

Un hugonote que había jurado matar a Catalina de Médicis entró súbitamente en la recámara de ésta, que le pidió una gracia: que le permitiera rezar. El hombre consintió y la Regenta, en voz alta, rezó implorando el perdón para el asesino. Conmovido, el asesino dejó caer el cuchillo y se arrodilló. Catalina lo hizo levantarse.

- ¿Qué queréis que hag?- sollozó el hombre.
- Vete, hijo mío -dijo Catalina con dulce e irresistible autoridad. Vete al cadalso.

Villiers del 'isle Adam

0 Comments:

Post a Comment

Subscribe to Post Comments [Atom]

<< Home